La visita al Cristo Redentor en el cerro Corcovado es una de las imprescindibles, las fotos no hacen justicia a esta herculiana escultura de 38 metros de altura, elegida como una de las siete maravillas del mundo moderno. Cristo Redentor es una síntesis de escultura, arquitectura e ingeniería que desafía la gravedad con sus más de 1000 toneladas y los brazos extendidos sin soporte alguno. A demás las vistas desde el Cristo Redentor de la Bahía de Río de Janeiro son únicas, ideal para ver el atardecer y la ciudad en la noche. Para llegar a lo alto del pico de Corcovado tienes que tomar un trencillo en Rua Cosme Velho, el trenecillo realiza un trayecto de una hora a través del Parque Nacional de Tijuca hasta llegar al Cristo Redentor, la otra opción es tomar un taxi. El batolito del Pan de Azúcar es otro de los símbolos de la ciudad que todo turista visita, una montaña de granito de más de 400 metros de altura que con su singular forma redondeada domina el puerto de Río. Para subir existen dos funiculares, y también dos teleférico panorámicos que parten desde Praza General Tibúrcio. Es tanto un enclave romántico para ver puestas de sol, como un lugar mítico para los escaladores que han desarrollado más de 50 vías de escalada de distintas dificultades en el otro lado del batolito.
Una forma rápida y entretenida de ver Río, la “ciudad de las maravillas”, en tres horas es el City-Tour, un recorrido en autobús que incluye la laguna Rodrido de Freitas, el cub de Jokey, el antiguo acueducto de los Arcos de Carioca, el distrito de Santa Teresa, el Teatro Municipal, la Catedral, el estadio de Maracaná y el Sambódromo. También durante el paseo se pueden ver las bellas islas de Rasa, Comprida y Grande. Esta visita guiada en autobús te ayudará a situarte y hacerte una idea de la ciudad, para luego visitar los lugares más emblemáticos e interesantes. Entre los edificios modernos del City tour hay dos que destacan y merecen una visita: el inmenso Campo de Fútbol de Maracaná, con capacidad para 100.000 donde se celebran también grandes conciertos de famosos cantantes; y la Catedral de Río de Janeiro que no es antigua, sino de finales del siglo XX. La catedral, situada en pleno centro financiero, junto los Arcos de Lapa y el edificio de la Petrobrás captan la atención del visitante por su moderna estructura piramidal, en su amplio interior con capacidad para 20.000 personas puedes contemplar los amplios vitrales y sentarte en la paz que allí reina si es tu predilección. Otros edificios que quedan fuera de ruta pero interesantes visitar si tienes tiempo son el Museo Nacional de Historia, la Biblioteca Nacional, el Teatro Municipal, El Museo Nacional de Bellas Artes, el Palacio Itamaraty y el edificio del Banco de Brasil.
Río de Janeiro también es un lugar perfecto para los amantes del turismo activo y los deportes de aventura; Piedra Bonita es un enclave perfecto para la práctica de ala delta y parapente, puedes practicar escalada en roca el Monte de la Urca, también hay más de 20 kilómetros de rápidos en el río Paraibuna ideales para el rafting profesional, pues cuenta con caídas de hasta cinco metros de altura, el Faro de Isla Rasa es uno de los mejores lugares para bucear por las cuevas marinas que allí hay, también puedes montar en bicicleta para visitar la Ilha Paquetá una isla libre de automóviles y llena de edificios coloniales y algunas playas con encanto.La cocina de Río de Janeiro es internacional gracias a sus muchos restaurantes especializados en comidas de todo el mundo: afro-brasileña, italiana, japonesa, árabe, francesa, alemana, española, griega, china, coreana, india, inglesa, portuguesa, vegetarianos, marisquerías... No obstante no es esto lo come comen diariamente la mayoría de sus habitantes, la cultura carioca tiene una gastronomía muy marcada donde la Feijoada y la Farofa son la base de su alimentación; la Farofa es harina tostada y aliñada, mientras que la Feijoada es un plato de arroz blanco con frijoles a los que se les añade algunos trozos de carne, coliflor y naranja. Los lácteos, el pescado y la fruta tropical, junto con algún plato de verduras son los complementos mas frecuentes de su cocina.
La mayor fiesta de la ciudad de Rio de Janeiro es el espectacular carnaval, mundialmente conocido por sus cinco días de música y frenesí a finales de Febrero. En él las escuelas de samba desfilan en el sambódromo. Si deseas viajar en carnaval a Río debes hacer reservas del hotel con mucha anticipación, y aún así los precios suben mucho. Otra festividad interesante, alegre y vistosa, es la fiesta colectiva de Fin de Año en la playa de Copacabana, donde la población se viste de blanco y se celebra con euforia la fiesta de Yemaya. Si acudes en otros momentos del año también puedes disfrutar de la música, la noche de Río de Janeiro baila al son de la samba, la bossa nova y el choro, tres músicas alegres y amistosas que tienen el mismo carácter que las gentes de esta ciudad enclavada entre el mar y las montañas.
Las comunicaciones de Río de Janeiro son las de una gran ciudad cosmopolita, cuenta con grandes carreteras y dos importantes puertos, el de la bahía de Guanabara y el puerto de Sepetiba, pero sobretodo muy bien comunicada gracias al tráfico aéreo de sus dos aeropuertos. Su aeropuerto Santos Dumont esta conectado con vuelos internos con todas las ciudades importantes de Brasil y con algunas ciudades sudamericanas. Mientras que el Aeropuerto Internacional Antonio Carlos Jobin (conocido como Galeão) es el que recibe millones de pasajeros y vuelos internacionales que desde las grandes ciudades de América del Norte y Europa. Este último aeropuerto es al que llegó nuestro avión en Diciembre después de ocho horas de vuelo. Antes de terminar, comentaros que de ser posible, consigáis un vuelo directo desde Madrid o Barcelona ya que el viaje es bastante largo y, de no ser posible, consultad la posibilidad de viajar con escala en Lisboa.