A la orilla del océano Pacífico las brumas matinales envuelven Lima y las numerosas iglesias la engalanan. La Ciudad de los Reyes, esconde en su interior templos, monasterios, plazas, museos, palacetes y casonas antiguas. Si el tiempo para tus vacaciones no es demasiado ajustado puedes dedicar un día o dos a visitar la ciudad más poblada de Perú. En ella puedes encontrar desde restos prehispanos que perduran en algunos barrios humildes (anteriores a la fundación de 1535), pasando por el estilo señorial, hasta las moles de metal y cristal de la modernidad contemporánea marcada por el kitsch. Entre los grandes edificios modernos se encuentran los mejores hoteles, en los distritos de San Isidro y Miraflores, cuya calidad se equipara con los de una ciudad europea, aunque a precios algo más asequibles.
La visita de esta ciudad puede empezar por el centro histórico, considerado patrimonio de la humanidad donde, entre caserones y otros edificios de corte colonial, se encuentra la Catedral de Lima. En su interior está la tumba del conquistador Pizarro y en las proximidades pueden verse los conventos de San Francisco y de Santo Domingo, el edificio del Municipio, el Arzobispado y también el monumento de Taulichusco el Viejo (último gobernante nativo antes de la llegada de Pizarro). Si a mediodía se visita el Palacio del Gobierno, podrás contemplar como realizan el cambio la guardia presidencial, aunque sus uniformes nada tienen que ver con los de la guardia real del palacio de Buckinham.
Las catacumbas de San Francisco y el Museo de la Inquisición son dos visitas menos conocidas y populares, ya que ver elementos de tortura o un osario no es considerado una atracción turística para un viaje de ocio y placer. Tampoco son demasiado conocidas las playas cercanas a Lima, que durante los soleados meses de enero a marzo se llenan gracias a la afluencia de la población local. De las más de 150 playas de la región San Bartolo, Punta Negra y Naplo son algunas buenas opciones para probar el Pacífico, al contrario algunas como El Silencio, Pucusana y Señoritas no son aptas para el baño. Otra cosa llamativa que no debe preocuparte es que en su mayoría las playas son de arena negra o grisácea, pues al igual que las de Tenerife su origen es volcánico. En cualquier caso la playa de Punta Hermosa es un buen lugar para ver una puesta de sol y probar el ceviche, un plato tradicional de pescado cocinado al limón.La comida y gastronomía limeña es muy variada y ha recibido en el pasado influencias de la cocina europea, africana, americana y asiática. Es tal la abundancia de platos y recetas que tan sólo en la costa peruana se conocen más de dos mil recetas distintas de sopas. Entre las especialidades de Lima encontramos el pescado que sirven en los restaurantes de la Avenida del Mar, donde puedes probar la jalea, el chicharrón, el chupe y el tiradito, entre otros muchos platos regionales. Junto a la cocina criolla limeña y la gastronomía marina puedes encontrar algunos buenos restaurantes de cuatro y cinco estrellas de cocina internacional: española, francesa, italiana, japonesa o china.
Los principales atractivos de Perú son la rica gastronomía, los restos arqueológicos, las fiestas y tradiciones, sus impresionantes paisajes y la naturaleza salvaje. Para contemplarlos necesitarás salir de la ciudad de Lima y elegir entre las múltiples posibilidades para el transporte: el ferrocarril, contratar servicios privados en 4x4, un taxi, alquilar un coche o viajar en líneas regulares de autobuses, pero para grandes distancias recuerda que lo más seguro son los vuelos nacionales a Arequipa, Chiclayo, Cusco, Pisco, Pucallpa, Iquitos, Trujillo y Tacna.
Si te interesan las ruinas arqueológicas del imperio Inca no puedes dejar de visitar Cuzco y viajar en tren hasta Machu Pichu. La cordillera de los Andes también es un lugar donde podrás disfrutar de paisajes de ensueño, y hacer una visita al lago navegable más alto del mundo, el Titicaca. A casi 4000 metros de altura existen pueblos andinos que durante siglos han preservado su cultura y continúan viviendo sin alterar sus costumbres en las pequeñas islas del lago, sólo que ahora han incorporado el turismo como un apoyo económico más a la pesca y la artesanía. Para explorar la naturaleza salvaje te recomiendo volar a Iquitos, situado al otro lado de las montañas de los Andes, en la región amazónica de Perú. Es un enclave del bioturismo, donde puedes conocer la fauna y flora de la selva tropical. También es el lugar donde puedes iniciar un recorrido en barco por el mayor río de Sudamérica. Si prefieres las playas entonces lo mejor es que visites Máncora o Chicama en el norte del país. Cuando vuelvas de tu viaje al país de los Incas podrás enseñar muchas fotografías, aunque las cámaras nunca hacen justicia a los recuerdos que tú guardas de la belleza y grandiosidad de esta región de Sudamérica.





